16
Abr
Estos días he estado impartiendo un taller de técnicas de creatividad y generación de ideas, y siempre sale a la palestra el mismo asunto: todos los guionistas quieren que el final de su corto sea sorprendente, y a ser posible ingenioso e impactante. Esto quizá sea debido al ego de los guionistas, que nos sentimos tan todopoderosos que intentamos mostrar la luz al final del camino al espectador, cual ilusionista cualquiera. A mi, la verdad, cada vez hay menos finales de cortos que me sorprendan. Quizá sea por que me pase todo el año analizando guiones y sacándoles toda la punta que me permiten mi imaginación y mis conocimientos, y siempre intento anticiparme a los acontecimientos (muy buen ejercicio para mantener viva la imaginación, pero muy poco recomendable si uno quiere disfrutar de la narración…).
Por ello, el post de hoy va dedicado a todos aquellos guionistas cuyos guiones leeré algún día, para que consigan, si aún lo desean, que me siga sorprendiendo al leer sus finales.

así me gustaría quedarme al leer algunos guiones
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24
Feb
Una de las técnicas más viejas utilizadas en la narración cinematográfica consiste en la creación de expectativa en la audiencia. En efecto, contar historias consiste básicamente en crear en el espectador la necesidad de querer saber cómo se solucionará tal o cual situación, o cómo se explica este o aquél enigma.
Y no nos engañemos: Crear esa expectativa es la cosa más sencilla del mundo. Cualquier personaje con un estado de ánimo alterado va a hacer que el público se pregunté por las razones que le han llevado a ese estado. Cualquier elemento de una situación que no encaje con el resto va sembrar en el público la semilla de la curiosidad. Y la expectativa estará creada.

adivina adivinanza…¿qué está viendo la señora?
Una sombra bajo una puerta….una reacción inesperada…une mentira sin motivo…o simplemente que el Director dé demasiada relevancia a un elemento aparentemente irrelevante. Todo eso va a posibilitar que el espectador se haga una serie de preguntas que espera que sean contestadas. El interés de la audiencia por seguir estando atento al relato está asegurado. La curiosidad le puede.
Sin embargo, no todo es tan sencillo. Leer más…
25
Ene
Por lo visto no expliqué suficientemente bien en clase la teoría del Iceberg.

Dedicado a James Cameron
Ayer estuve analizando los guiones literarios de los segundos cortos de los alumnos del postgrado de cine del CEU. Anteriormente habíamos ya analizado la idea argumental (de hecho les digo que me traigan varias, y así seleccionamos la que tiene mayor potencial) y también habíamos definido la evolución narrativa de cada estructura.
Y por fin ayer leíamos las primeras versiones de los guiones literarios. La finalidad pedagógica de estos segundos cortos es la narración a través de la dirección de actores y de los diálogos (no como sus primeros cortos que rodaron hace unas semanas, que consistían en manejar la narración visual sin recurrir a diálogos).
Pues bien, a pesar del trabajo previo que habíamos hecho con cada corto, que nos permitió tener ideas muy jugosas, aparecieron de nuevo los mismos errores que frecuentemente suelo ver en los primeros borradores de los guiones que leo cada año (que son unos cuantos…): Los diálogos no son capaces de reflejar la personalidad y la actitud de los personajes. De hecho, hay veces que uno debe fijarse de nuevo en quién a dicho qué, por que se podría permutar algunas frases de los personajes sin que hubiera ningún cambio en la historia. No es únicamente que los personajes no tengan personalidad propia, sino que a veces ni siquiera están suficientemente contrastados entre ellos como para que el lector siga con claridad la trama.
Sin embargo este problema tan títpico en un cortometraje no suele darse en los primeros borradores de un guión de largometraje, donde los personajes suelen estar mejor definidos desde su primera secuencia. Y me paré a reflexionar por qué.
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10
Ene
En todos los ámbitos existen líderes de opinión expertos en la materia que nos sirven de guiá. Y el mundo del guión no podía ser menos. Muchos son los “gurús” que han establecido diferentes tipos de acercamientos a la narración. De entre ellos, uno de los que más destaca es Syd Field.

la foto oficial
En general, estoy muy de acuerdo con su acercamiento estructuralista ( diría más bien que con quién habría que estar de acuerdo es con Aristóteles, el padre de todo este asunto). Sin embargo, hay algo con lo que no puedo estar más en desacuerdo: Su famoso Mid-point.
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17
Dic
Cuando leí mis primeros libros de guión, había una cosa que me volvía completamente loco: Lo que algunos autores llamaban la escena, para otros era la secuencia. Me costó cierto tiempo dilucidar el problema, pero al fin di con la solución.
Pero primero, definamos los términos:
Aquello que se denominaba escena o secuencia, según para quién ( sobre todo según el país de origen del autor….como luego veremos…), consistía en toda la acción ( y los diálogos) que transcurren en un mismo lugar en mismo tiempo. O sea que si la acción de pronto se desarrolla en otro sitio, o bien en otro momento ( elipsis o flashback), se empezaría otra “escena/secuencia“.
Recurramos ahora al mundo anglosajón: Ellos definen la unidad de acción en tiempo y lugar como “Scene” ( léase en inglés, británico o americano…ahí ya me da igual!), y llaman “Sequence” a un conjunto de “Scenes” que tienen una unión narrativa o dramática ( La “Sequence” del atraco al banco, que consta de varias “Scenes“: La de la fachada del banco cuando desembarcan los ladrones, la del hall del banco, la de la caja fuerte, la del despacho del director, etc…)

soy un hacha con el diseño gráfico…
Pues bien, hasta ahora todo claro, no? Compliquemos un poco las cosas……
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