Durante estos días estamos rodando los cortometrajes correspondientes al segundo trimestre en el Postgrado del CEU, que consisten en rodar en nuestros platós, levantando decorados y con iluminación artificial, a diferencia de los cortos anteriores que eran en exteriores, con luz natural y sin decorados. Por ello, estoy volcado en enseñarles a los alumnos a trabajar de forma eficiente, respetando los puestos técnicos y creando protocolos de trabajo y comportamiento, para que vayan adquiriendo una dinámica de rodaje profesional.

uno de los cortos de este año
Este ha sido un aspecto que siempre me ha interesado, y quizá eso provenga, como diría Freud, una vez más de mi infancia (¿acaso no es de allí de donde proviene todo?). Yo empecé en esto, cómo ya sabéis, a mis 16 años, cuando salieron las primeras cámaras Handicam, y cuando cayó en mis manos aquél libro de técnica cinematográfica del que ya os he hablado.
En aquellos tiempos, a los que usábamos una cámara de vídeo se nos identificaba con un programa de televisión llamado “Vídeos de primera“, que importó a España el formato americano de los vídeos caseros de trompazos y caídas. Y a mi eso me parecía una ordinariez. Yo, deslumbrado por el lenguaje cinematográfico, y el resto de la gente rodando la caída del niño o el cacharrazo de la abuela.
Por lo que, huyendo de ese amateurismo, siempre intenté ser lo más profesional que podía en mi forma de rodar, a pesar de que rodaba en mi casa con un par de amigos, o muchas veces, yo sólo (ahh……¡qué libertad!).
Años más tarde, cuando estuve en UCLA estudiando, tuve la oportunidad de que mi profesor, un productor de la Universal, me permitiera presenciar el rodaje de la última película de Tom Hanks, dirigida por Ron Howard: “Apollo 13“. ¡¡¡Iba a ir a los sets de los Universal ´Studios, en pleno Hollywood!!! Esa gente sí que debía rodar de maravilla…..Y lo que vi me dejó impresionado, pero no de la forma en la que yo me esperaba. Leer más…