Ene
Estoy preocupado.
Últimamente estoy notando que la sociedad está obligando a los Realizadores a alterar el uso del lenguaje cinematográfico. Es cómo si los Directores ya no fueran libres para contar la historia del modo que quieran. Ya no hay libre albedrío, sino más bien una esclavitud encubierta al público. Me explico:
Vivimos en un mundo que nos obliga a ir a toda velocidad. Estamos acosados por toneladas de información que nos rodea y tenemos que asimilarla si queremos sobrevivir en esta sociedad.
Por eso nuestro cerebro es hoy en día capaz de comprender los datos mucho más rápidamente que hace décadas, y eso tiene unas consecuencias muy evidentes en la forma en la que los realizadores narran sus historias, y más concretamente, en el ritmo del montaje.
No hay más que ver la velocidad a la que hacemos zaping actualmente, y la frase que nos sueltan nuestros mayores cuando lo hacemos: “¿Cómo eres capaz de ver lo que echan? ¡Si no da tiempo a verlo!”

con este gesto empezó todo…
Nuestro cerebro es una máquina cada vez más preparada para asimilar cantidades ingentes de información. El concepto “multitarea” es una realidad desde hace años. Somos capaces de hacer varias cosas a la vez (Sí!! incluso nosotros los hombres!!) y prestar atención a todas. Mientras escuchamos música en el ipod, estamos siguiendo un vídeo del Youtube y estamos en un blog al mismo tiempo. (¿O cuantas ventanas tenemos abiertas al mimo tiempo? Vosotros no sé, ¡¡pero yo…!!)
Aquella secuencia de Regreso al Futuro II que tan inverosímil nos parecía se ha convertido ya una realidad.
Pues bien, esto tiene importantes consecuencias en la forma en la que los Directores realizan sus películas y los Montadores las editan.
En efecto, la cadencia de los planos en una secuencia se ha visto alterada debido a nuestra velocidad en el procesamiento de la información, cada vez más cercana a la del Terminator.

así veo yo el mundo cuando me despierto
De hecho, me quedé muy impresionado cuando hace un par de años, un joven alumno me dijo que se “aburría” soberanamente con la mayoría de las películas, salvo aquellas que, según decía él, eran como “Pam!Pam!Pam!” (o sea en las que las imágenes pasaban a tal velocidad que impedían a su cerebro aburrirse).
Evidentemente, estamos siendo pasto de la Mtv, el zapping, y del ADSL que nos permite un clickeo de vértigo.
Las consecuencias directas que esto tiene en el montaje, es que para el espectador actual (recordad que la gente que va a al cine son los jóvenes que tenemos tienen entre 15 y 25 años) la información que contiene el plano se “quema“ en menos tiempo puesto que procesan la información que contiene el plano más rapidamente que hace años, por lo que demandan cambiar a otro plano con nueva información más pronto. Es cómo si ya no tuvieran paciencia y necesitaran de inmediato otro chute de información visual.
Comparad esta secuencia de “El Cabo del Terror” de 1962
con esta otra de su remake “El Cabo del Miedo” de 1991
Sin embargo, a pesar de que la secuencia del remake sea mucho más rápida que la original, no llega a ser extrema. Hay montajes hoy en día que tienen una aceleración tal que muchas veces marean a los espectadores que, siendo de otra generación, no asimilan las imágenes a tanta velocidad. (¡ A veces me marean a mi! NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Me pregunto si este fenómeno irá en aumento. Quizá algún día ir a ver una película será como en Matrix, dónde nos meterán las imágenes en vena y luego ale, ¡a hablar de la peli con los colegas!
Y eso me preocupa. El realizador está perdiendo libertad a la hora de implantar el ritmo que desea en la narración. ¿Y si quiere un ritmo lento? ¿Dónde quedaron los John Ford y demás maestros de la contención en montaje?. ¿Acaso mantener un Plano Master es ser carca? No nos olvidemos que si lo que sucede en el plano es suficientemente interesante, este debería poder “sostenerse” solo. Pero no es así si tiene al espectador pisándole los talones…
Si nos paramos a pensar, la verdadera consecuencia de todo esto es que las películas cuya trama argumental no posibilite un montaje tan picado como el que pide el espectador, tendrán tienen cada vez menos aceptación. No es por lo tanto que se influya únicamente en le forma de contar las historias, sino también en las propias historias que se cuentan.
Y eso a mi me parece muy preocupante.
Tags: lenguaje cinematográfico, Montaje, ritmo







11 Responses so far to "¿A dónde vamos a llegar?"
Enero 20th, 2008 at 16:36
Interesante reflexión. Especialmente, el último párrafo.
Respecto al tema de velocidad de narración y montaje, échale un ojo a esto: http://huevoluciona.org/forum/archives/00000234.htm
Enero 20th, 2008 at 22:01
La velocidad es lo primero en lo que me di cuenta al empezar a estudiar la historia del cine. Se lo que se siente cuando alguien te dice que con tal película se aburre; pero no yo creo que no es solo montaje, la trama manda y pide el montaje que pide.
Taxi Driver, “fue revolucionaria porque usaba movimientos y planos ágiles” y a mi me duerme hasta el punto de que la tengo que ver por capítulos (he hecho “muchos amigos” diciendo esto, estoy atenta a las consecuencias xD). Al contrario que, por ejemplo, “La soga”, que todo el mundo dice que es soporífera y a mi me tuvo toda la película dando saltitos en el sofá.
¿Multitarea? Estoy viendo mientras hago esto, los extras de mi nuevo y flamante DVD de “El club de la lucha” y no me estoy perdiendo ni un pixel :D!
Enero 21st, 2008 at 0:52
Hola Jorge,
Lo primero felicitarte por este blog, lo encuentro bastante interesante. He llegado a él a través de Gonzalo Merat al que felicito desde aquí por lo que está consiguiendo con El Libro Talonario.
En general estoy de acuerdo con lo que comentas en este artículo. Me parece una interesante y hasta necesaria reflexión.
Aún así, desde mi ámbito, que es la Pisicología, me gustaría cometar algo. A menos que se esté produciendo una maravillosa mutación genética en base al proceso de la selección natural, nuestra capacidad para procesar cantidades ingentes de información y, sobre todo, para atender a tres o más cosas a la vez sigue siendo la misma. William James decía ya en 1890 que sólo en el caso de que las dos actividades sean muy habituales y que por efecto de la práctica se hayan automatizado, será posible la realización de más de una tarea sin que descienda el rendimiento. Los estudios actuales son incluso más pesimistas respecto a esto: de hecho se está comprobando que sin atención selectiva no hay aprendizaje y no sólo se ve afectada la memoria explícita sino también la implícita.
¿Y? Está claro que no puedo estar de acuerdo con el concepto de multitarea y, en cualquier caso, no creo que la selección le esté dando al cerebro esta capacidad hasta unos límites adecuados para la sobrecarga (hablar mientras se conduce etc.) La naturaleza no se dedica a hacer dispendios y derrochar recursos: si tenemos una atención debemos utilizarla para adaptarnos y no para pasar superficialmente por las cosas. Y entiendo que esto, igual que a mi, es lo que te preocupa.
En cualquier caso, no podemos considerar modernas y actuales estas nuevas técnicas de montaje. El manifiesto del contrapunto orquestal por poner un ejemplo de las teorías de Eisenstein, aunque sea una referencia tan trillada y manida como fundamental y maravillosa, o cualquier secuencia sacada de Mr. Arkadin o Campanadas a medianoche de Orson Welles (recordemos esos planos en el bosque o en la batalla) son perfectos ejemplos de cine moderno. Bastante más moderno diría yo, por cuanto son referencias copiadas por la publicidad y la modernidad del, en general, bastante vacío cine actual. ¿O es que abundan montajes como el de la secuencia inicial de la ya lejana segunda temporada de Los Soprano, con la música de Frank Sinatra?
Enero 21st, 2008 at 2:56
¡Vaya! Me acabo de inventar una disciplina: la Pisicología. Vaya con la dislexia ortográfica… Cosas de la atención dividida…
Enero 21st, 2008 at 8:02
Te agradezco tus puntualizaciones, Marco. ¡Me tranquiliza saber que no nos encaminamos a la escuela de jóvenes talentos del profesor Xavier!
Estoy de acuerdo contigo en que estos “nuevos” estilos de montaje provienen principalmente del cine ruso, sin embargo, si analizas a Eisenstein o incluso “El hombre de la cámara” de Vertov, ninguna llega al frenétismo de la secuencia de Bourne. De hecho, se me olvidó comentar en el post que conté 95 cortes en ella ¡¡y dura 75 segundos!!
Completamente de acuerdo en lo del vacío del cine actual…( por lo general).
Enero 21st, 2008 at 12:05
¡95 cortes en 75 segundos!¿Qué diría el bueno de Vertov? Estoy de acuerdo Jorge en que, aunque parten de las ideas de los soviéticos, las llevan a otro nivel, hasta esos frenéticos 95 cortes para sólo 75 segundos. Respeto muchísimo y formo parte de la nueva era de la tecnología, la información cada vez más dispersa y más accesible que tenemos, la banda ancha, etc. pero creo que, al final, debemos volver a lo básico, a lo esencial, al plano general, al “cuadro” en el que componer. Uno tiene que prestarle atención a algo para disfrutarlo, para profundizar, para no pasar de puntillas, para emocionarnos (las emociones, como siempre, ahora menos, las olvidamos).
Y la evolución, a la que le tengo todavía más respeto, nos ha dicho esto desde hace miles de millones de años. Por algo será. Imaginen al hombre de la caverna enviciado con la play station mientras ve pasar a un oso mientras responde al messenger mientras busca en el google mientras discute con su mujer mientras ve pasar a un oso mientras le dice al niño que se calle mientras le lanza una lanza al oso mientras ve al oso que se le lanza mientras el oso lo mata y se acabó la historia.
Enero 21st, 2008 at 12:14
Has dado en la clave. El cine es emoción, y el problema quizá esté en que la gente en general esté menos deseosa de emocionarse. Además, para conseguir esa emoción, hay que contar las historias como en un horno, pero como hoy en día todo es microondas….
Enero 21st, 2008 at 13:35
No sé si concidiréis conmigo pero en estos tiempos pocas películas son buenas y taquilleras a la vez.
El público prefiere una buena experiencia visual a una gran historia. La evolución de la sociedad..
Febrero 2nd, 2008 at 23:11
Coincido contigo en que hay pocas películas de calidad y taquilleras, normalmente las más taquilleras son las de menor calidad… Pero habría que ver cómo interpretan las nuevas generaciones la “calidad” y qué piensan sobre esa “calidad”. Aún así, me resisto a creer que el público prefiera una abrumadora experiencia visual en lugar de una gran historia. Incluso creo que no se trata de una evolución. Quizá sólo Chiquito de la Calzada, cuando cuenta una historia, sea capaz de elevar la forma a límites insospechados por más que al acabar su chiste nos demos cuenta de que… Siete caballos vienen de bonanza, por ejemplo.
Febrero 4th, 2008 at 15:28
¿Cómo encajan, en este contexto, estrenos recientes como “El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford” o “Pozo de Ambición”? La segunda aún no se ha presentado por estos lares, pero le auguro las mismas mastodóndicas espantadas de buena parte de la audiencia que se vieron en la primera.
¿Y dónde queda Malick, cuya audiencia se desesperó, como roída por las pulgas en el asiento, mientras proyectaban “El Nuevo Mundo”?
¿Qué escasea, el buen gusto, la paciencia (que no es tal, cuando se disfruta de lo que se ve)… o ambas?
Diciembre 6th, 2009 at 6:24
Bueno, pienso que el frenetismo en el cambio de planos está justificado en una escena de acción, en la que esos mismos cambios de planos frenéticos reflejan el momento que se quiere expresar de acción frenética. Lo considero una evolución en la narrativa cinematográfica, ya que obviamente, antes era mucho más complicado de hacer y de entender unos cambios de plano tan bruscos. No justifico, sin embargo, el exceso en el que muchas películas de acción caen hoy en día. Una cosa es reflejar acción frenética con muchos planos y otra, bombardear con cambios de plano hasta tal punto que cueste entender qué es lo que está pasando.
Y respecto a las películas taquilleras de hoy en día… Pienso que falta mucha cultura cinematográfica en la actualidad, y que la gente va a ver una película simplemente para “pasar el rato” y desconectar la mente (no pensar), sin preocuparse por apreciar el arte que hay detrás del cine.
Y esto es debido a que hoy en día estamos tan acostumbrados a tener que estar haciendo algo en cada momento, o pensando en algo, o estar ocupados por algo, que somos incapaces de desconectar por nosotros mismos y necesitamos de recursos externos para ello, ya sea cine, televisión, videojuegos…
Después de esta reflexión, decir que acabo de encontrar este blog y me parece muy interesante (una pena que no se actualice desde junio) y que os invito a visitar mi canal de Youtube, donde podréis ver mis trabajos.
http://www.youtube.com/user/JabbaCG