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Una de las técnicas más viejas utilizadas en la narración cinematográfica consiste en la creación de expectativa en la audiencia. En efecto, contar historias consiste básicamente en crear en el espectador la necesidad de querer saber cómo se solucionará tal o cual situación, o cómo se explica este o aquél enigma.
Y no nos engañemos: Crear esa expectativa es la cosa más sencilla del mundo. Cualquier personaje con un estado de ánimo alterado va a hacer que el público se pregunté por las razones que le han llevado a ese estado. Cualquier elemento de una situación que no encaje con el resto va sembrar en el público la semilla de la curiosidad. Y la expectativa estará creada.

adivina adivinanza…¿qué está viendo la señora?
Una sombra bajo una puerta….una reacción inesperada…une mentira sin motivo…o simplemente que el Director dé demasiada relevancia a un elemento aparentemente irrelevante. Todo eso va a posibilitar que el espectador se haga una serie de preguntas que espera que sean contestadas. El interés de la audiencia por seguir estando atento al relato está asegurado. La curiosidad le puede.
Sin embargo, no todo es tan sencillo.
Esa es la parte fácil. El resto es muchísimo más complicado. Ya que no basta con crear expectativa para que funcione la narración, sino que su resolución debe estar a la altura de ella. Y eso, no es nada fácil. Es como la vida misma: Hacerse ilusiones está a la orden del día…hasta que nos topamos con la cruda realidad (o sino ¿cuantas desilusiones nos llevamos a lo largo de nuestra vida con tal o cual persona? La clave está, una vez más, en que se tienen unas expectativas demasiado elevadas, lo que luego va a contrastar con la realidad. Y el choque puede ser demoledor. Ahí está Larra y demás escritores románticos).
Mientras un relato mantenga interés a través de esa expectativa, todo marchará sobre ruedas. Pero llegará el momento en que habrá que satisfacer esa necesidad del público, y si esa satisfacción no está a la altura de lo planteado, el sentimiento de decepción y frustración del público puede llevarle a rechazar la historia por la que momentos antes se sentía atraído. El relato se desmoronará cual castillo de naipes.
Eso mismo pasa cuando vamos al cine. La sensación, totalmente subjetiva, de que nos guste o no la película no depende totalmente de la misma, sino sobre todo de las expectativas que tengamos, generadas por la crítica, el boca a boca, y demás elementos de marketing. El Hype, vamos. Y eso realmente es injusto para los cineastas, pero es así. ¿Por qué me entretuvo “La Guerra de los Mundos” de Spielberg? Por que no me esperaba que lo hiciera debido a sus malas críticas. Lo contrario me sucedió con “Infiltrados“. Demasiado hype…supongo. Y lo mismo con tantas y tantas películas, en un sentido o en el otro.
De ahí que a veces sea recomendable ir al cine con pocas o ninguna expectativa. Siempre digo que el mejor día para ver una película es en el momento de su estreno, cuando el “qué dirán” aún no ha hecho mella en nuestro subconsciente.
Por ello, uno de los fallos de guión más importantes es el efecto pompa de jabón. Y cuanto mayor es la pompa, peor. Crear mucha expectativa y pegar al público a sus butacas, sin tener una buena forma de resolver la historia puede hacer que nos estalle todo en la cara, como una pompa de jabón. Es como tirar la piedra y esconder la mano….(Que se lo pregunten a Lynch y a su “Twin Peaks“….)

son preciosas, pero nos pueden estallar en plena cara…
Esto mismo sucede en muchos cortos, con finales que intentan ser “sorprendentes” , pero que se quedan en meras notas discordantes que no encajan con lo planteado anteriormente (ya hablaremos de eso en otro momento…si queréis).
No basta por lo tanto con crear un enigma que interese al público, sino que su explicación debe estar a la altura de la expectativa creada por esa incógnita. No hay más que ver la cantidad de películas con unos primeros actos apabullantes, que no hacen sino desinflarse durante los dos actos siguientes….De ahí que convenga diseñar una historia empezando por el final: Imagina una buena resolución, y de ahí crea el ovillo hacia atrás, con unas expectativas a al altura de ese final. De esa forma ninguna pompa de jabón te estallará en la cara.
Tags: expectativa, fallos de guión, narración







8 Responses so far to "La creación de expectativa y las pompas de jabón."
Febrero 26th, 2008 at 11:33
Sí, a todo.
Febrero 26th, 2008 at 14:02
Oye ahram, se me ha perdido al dirección donde enviarte el jamón.
Para el próximo post que te parece un “aboslutamente de acuerdo contigo”. Si quieres discutimos la frase comiendonos el jamón.
Y lo de tu contrato fijo ya se verá.
Febrero 27th, 2008 at 8:55
El otro día pensé en la estructura de una peli como si se tratase de una jugada de póker.
En el primer acto, se conoce a los jugadores, se fijan las reglas y se reparten las cartas.
En el segundo, se van subiendo más y más las apuestas.
Y en el tercero, lo que todos sabemos, la resolución de esa jugada.
Ocurre que en algunas pelis, tras unas apuestas por todo lo alto, parece que uno de los contrincantes tiene una triste pareja y el otro una doble pareja. Cuando lo suyo, es que uno tenga un espectacular repoker y el otro una brutal escalera de color.
Febrero 27th, 2008 at 19:03
mmmm…..me gusta tu analogía. ¿Me lo dejas para mis clases?
Febrero 27th, 2008 at 20:49
Mmm… eso depende de si el Jamón que me vas a mandar es de repoker de Jotas o no…
Febrero 27th, 2008 at 21:18
Muchos jamones voy a regalar yo con este post me parece a mi….
Mayo 26th, 2008 at 19:27
oigan y que esta viendo la señora???
Julio 14th, 2008 at 15:56
De acuerdo en todo y un ejemplo de creacion de expectativas imposible de controlar por el director: La ultima de Indiana Jones. La gente no solo espera que sea mejor que las primeras sino que ademas espera que le impresione de la misma manera que le impresionaron las otras 3 cuando era joven, todo le ilusionaba y creia que el mundo era hermoso y el cine magico. Luchar contra eso si que es completamente imposible. Yo por suerte fui a ver Indiana Jones despues de haberme repasado la trilogía en casa. Así que ya sabía que iba a ver una película de aventuras para adolescentes y por eso no me defraudó.
Saludos.