16
Abr

Estos días he estado impartiendo un taller de técnicas de creatividad y generación de ideas, y siempre sale a la palestra el mismo asunto: todos los guionistas quieren que el final de su corto sea sorprendente, y a ser posible ingenioso e impactante. Esto quizá sea debido al ego de los guionistas, que nos sentimos tan todopoderosos que intentamos mostrar la luz al final del camino al espectador, cual ilusionista cualquiera. A mi, la verdad, cada vez hay menos finales de cortos que me sorprendan. Quizá sea por que me pase todo el año analizando guiones y sacándoles toda la punta que me permiten mi imaginación y mis conocimientos, y siempre intento anticiparme a los acontecimientos (muy buen ejercicio para mantener viva la imaginación, pero muy poco recomendable si uno quiere disfrutar de la narración…).

Por ello, el post de hoy va dedicado a todos aquellos guionistas cuyos guiones leeré algún día, para que consigan, si aún lo desean, que me siga sorprendiendo al leer sus finales.

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así me gustaría quedarme al leer algunos guiones


Como primera reflexión, quiero desmitificar las sorpresas. La gente se cree que por definición, las sorpresas tienen intrínsicamente connotaciones positivas. La realidad nos indica a menudo lo contrario. Seguro que todos nos hemos llevado más de una vez alguna sorpresa que maldita la gracia que nos hizo…En el mundo del corto pasa exactamente lo mismo. Por el mero hecho de que una sorpresa lo sea, no tiene por qué funcionar narrativamente para el público. Para que funcionen bien, deben cumplir, a mi juicio, una serie de requisitos:

En primer lugar, la sorpresa no debe ser un añadido que cambie el tono del guión. No podemos “romper la baraja” resolviendo la trama con la llegada de los marcianos, cuando hasta entonces el corto era un drama rural. (”jejeje!! ¡¡qué final tan sorprendente e inesperado!!”). Para que el giro final funcione, debe, de alguna forma, ser una consecuencia de algo anteriormente ya narrado. En otras palabras, conviene que sea un cumplimiento de algún antecedente anterior, para que sea coherente con el resto del corto, y no un añadido que nada tenga que ver con el resto.

Un tipo de sorpresa interesante es la manipulación de los prejuicios del espectador: Esta técnica consiste en enseñarle al espectador parte de una situación, que él contextualiza a través de la deducción. Por ejemplo un hombre en chaqué que se acicala frente a un espejo y se coloca una flor en el ojal. El espectador va a pensar: “se está casando” El público habrá deducido esa información, que en ningún momento se le ha comunicado abiertamente. Y al final, por ejemplo, nos enteraríamos de que el espejo está en su celda del corredor de la muerte, y de que por lo tanto no se trata más que del último deseo de un condenado (por ejemplo). O sea que de lo de “¡¡Vivan los novios!!” nasti de plasti. En ningún caso habremos mentido al público, sino que él habrá deducido algo que al final resulta ser incorrecto, y de ahí la sorpresa.

De esa forma la sorpresa lo que hace es poner en entredicho todo lo anterior, replanteando las propias bases de la historia. No sería un añadido sin más, sino que estaría presente (potencialmente) en toda la narración.

Otro aspecto importante para que la sorpresa funcione, es que lo que plantee debe ser más dramático, espeluznante, intenso, macabro, conflictivo, cómico, que lo que anteriormente dejaba entrever la historia. No nos engañemos, los finales del tipo “todo era un sueño” ya no escandalizan a nadie. (véase también “todo era un juego”, “estaban todos muertos”, “en realidad estaban rodando un corto”, y similares). Él único final en el que todo debía ser un sueño era el de “V”, que todos comentábamos de pequeños, en el que Donovan se despertaba y estaba casado con Diana y Tayler era el lechero, o algo parecido (lástima que la serie no acabara de esa forma…). A mi me interesan especialmente los giros finales en el que se fuerza al público a tener un sentimiento absolutamente contrario sobre la historia. En mi ejemplo anterior del hombre del chaqué, transformaríamos un acontecimiento feliz (boda) en uno trágico (muerte) con reacciones antagónicas por parte del público.

Pero los finales sorpresa también deben ser inesperados, me explico: Si el único interés narrativo en el corto está en saber “quédemoniospasaquenoentiendonada” y esperamos una explicación final, probablemente esa explicación siempre sea decepcionante, por muy transgresora que haya intentado ser por parte del guionista. (ver mi post sobre las pompas de jabón). Por lo tanto, lo interesante de esa sorpresa final, es que el espectador no la esté esperando, o sea que el corto tenga otros intereses narrativos que no el “que me expliquen lo que pasa” (¿crear interés a través de un CONFLICTO…quizá….?) ¿Por qué funciona tan bien el final del “6º sentido“? Pues porque no era buscado por el público. Tenía su conflicto, que es resuelto en el tercer acto, cuando el prota logra solucionar el problema al niño, que deja de tener miedo a los fantasmas. Y luego además, nos suelta el bombazo que nos hace replantearnos la hora y media vista anteriormente, ZAS!! Esa sí que es una sorpresa que funciona. (Bueno, claro, siempre está aquél que dice lo de “¡yo ya lo sabía!” tararí!!!)

¿Pero hay vida aparte de los finales con sorpresa? Por supuesto que sí. Yo cada vez creo más en la resolución de un conflicto (de las mil y un forma que existen de resolverse), que mantenga el interés del público mientras se desarrolla el corto, y que no esté hipotecado a si la sorpresa final es suficientemente ingeniosa o no. La clave, como siempre, está en hacer disfrutar al público con unos personajes con cuyo conflicto nos identificamos, y que nos permiten compartir con ellos los 5, 7 o 12 minutos que dure la historia, por que eso es lo que hay que contar, una historia. Y digo esto por que, al fin y al cabo, los cortometrajes con los que más disfruto son con los que no tienen más pretensiones que hacernos pasar uno rato agradable, estremeciéndonos, emocionándonos o sonrisándonos, aunque no sean más que unos pocos minutos, que no es poco.

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Este mensaje fue escrito on Miercoles, Abril 16th, 2008 at 19:11 y pertenece a las categorías: Guión. Puedes seguir informado de los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o URI para TrackBack. desde tu sitio web.

5 Responses so far to "La panacea de la sorpresa final en los cortos."

  1. 1 Pedro Homero
    Abril 17th, 2008 at 14:51  

    Más que contar una história, y que nos identifiquemos con un eventual conflito - dos pilares del guión, desde luego - yo apostaria además, en esta época de exceso de información y opciones de “entertenimiento”, en una búsqueda de formas distintas de narrar, ya inicialmente en el guión.
    Parece - siempre ha parecido, pero a cada día que pasa parece más - que ya se ha contado todo, pero puede que no se haya contado todo de *todas* las maneras posibles.
    Quizá los guiones, como espejos de nosotros, humanos, deban de ser hechos con otro tipo de arena, para producir un material que reflicta otras partes de nuestro interior, más difíciles de ver y aceptar, pero quizá también más verdaderas.

    No sé, quizá esté completamente equivocado.

    Pedro

  2. 2 Japa
    Abril 17th, 2008 at 17:18  

    Yo creo que el problema esque hay demasiados “modernos” “guionistas” con el ego enorme, que piensan ser los nuevos David Lynch e intentan hacer cortos conceptuales, cuando realmente no saben siquiera la definición real de “arte conceptual”; donde no se entienda nada y alfinal digan “Tachán! A que molo!?”.
    Yo tambien convivo con ello a diario y sinceramente, espero que en tu escuela no esté el patio como en la mia, porque si no, lo siento mucho por ti y te admiro por lo que tienes que aguantar. Siento ser tan burra, pero los modismos no los entiendo y ademas, me tocan la moral.

    Por otra parte te agradezco mucho este post. Cuando me atreva te mandaré mi guión (con storyboard y todo! xD) para que me lo destripes y me lo critiques, que me apetece.

    Besicos y perdona si he molestado a alguien pero me resulta imposible morderme la lengua en este tema, me envenenaria! xD

    :)

  3. 3 Duermevela
    Noviembre 25th, 2008 at 20:14  

    Los guiones son de dos tipos (buenos y malos), pero afortunadamente (desde mi punto de vista) una sola forma de manufacturarlos existe. Parafraseando al señor Anguita “programa, programa, programa…”

    La efectividad de un guión es proporcional al programa de trabajo detallado con el cual va a ser concebido. Si el esfuerzo al escribir se ejecuta realmente, las posibilidades de llegar a buen puerto se elevan. Cosa que a mi entender les falta a los modernos y acomodados jóvenes aspirantes a guionistas.

    Por ejemplo, va a resultar relativamente sencillo crear un sorprendente final, si somos capaces de recorrer muchas de las pequeñas sendas que se nos han ido abriendo según recorremos el camino principal(aunque nos cueste muchas horas).

    Un final sencillo suele ser muy bonito, pero para llegar a él tenemos que abrazar feas complicaciones por el camino.

  4. 4 Jorge
    Noviembre 29th, 2008 at 7:23  

    Tienes razón, Duermevela. Uno de los problemas con los que tengo que luchar en mis clases es que los guionistas dan por buena su primera idea, sin plantearse las mil y una posibilidades que ofrece, y por lo tanto sin depurarla. Aún recuerdo lo que me dijo un profesor mío en primero de carrera: Que a la Universidad se venía a DUDAR. Eso es lo que debe hacer un guionista, poner en duda todas y cada una de sus ideas, para poder mejorarlas.

  5. 5 mariano
    Agosto 20th, 2010 at 0:21  

    que genial poder debatir sobre el dudar… yo no soy guinista pero me gustaria serlo, estoy escribiendo un corto y lo que dijo Duermevela es verdad y me abrio los ojos, por que en realidad la practica hace al maestro

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