16
Abr

Estos días he estado impartiendo un taller de técnicas de creatividad y generación de ideas, y siempre sale a la palestra el mismo asunto: todos los guionistas quieren que el final de su corto sea sorprendente, y a ser posible ingenioso e impactante. Esto quizá sea debido al ego de los guionistas, que nos sentimos tan todopoderosos que intentamos mostrar la luz al final del camino al espectador, cual ilusionista cualquiera. A mi, la verdad, cada vez hay menos finales de cortos que me sorprendan. Quizá sea por que me pase todo el año analizando guiones y sacándoles toda la punta que me permiten mi imaginación y mis conocimientos, y siempre intento anticiparme a los acontecimientos (muy buen ejercicio para mantener viva la imaginación, pero muy poco recomendable si uno quiere disfrutar de la narración…).

Por ello, el post de hoy va dedicado a todos aquellos guionistas cuyos guiones leeré algún día, para que consigan, si aún lo desean, que me siga sorprendiendo al leer sus finales.

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así me gustaría quedarme al leer algunos guiones

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