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Una de las técnicas más viejas utilizadas en la narración cinematográfica consiste en la creación de expectativa en la audiencia. En efecto, contar historias consiste básicamente en crear en el espectador la necesidad de querer saber cómo se solucionará tal o cual situación, o cómo se explica este o aquél enigma.
Y no nos engañemos: Crear esa expectativa es la cosa más sencilla del mundo. Cualquier personaje con un estado de ánimo alterado va a hacer que el público se pregunté por las razones que le han llevado a ese estado. Cualquier elemento de una situación que no encaje con el resto va sembrar en el público la semilla de la curiosidad. Y la expectativa estará creada.

adivina adivinanza…¿qué está viendo la señora?
Una sombra bajo una puerta….una reacción inesperada…une mentira sin motivo…o simplemente que el Director dé demasiada relevancia a un elemento aparentemente irrelevante. Todo eso va a posibilitar que el espectador se haga una serie de preguntas que espera que sean contestadas. El interés de la audiencia por seguir estando atento al relato está asegurado. La curiosidad le puede.
Sin embargo, no todo es tan sencillo. Leer más…






